Cuadernos de África

GAO, Marzo de 1988Estoy en Gao y tengo un taller sobre el Níger. Lo peor fue la travesía Alicante-Orán, en un barco atiborrado de árabes durmiendo en los pasillos, repletos de basuras y de vómitos, sin restaurante, y con una tempestad en el mar. Hay moscas grandes como palomas y niños con el viente hinchado como el pecho de una mujer. Ahora que estoy solo, te echo de menos como a un diente. Duermo en la azotea de casa bajo las dulces cosquillas de los mosquitos. Comemos tomates, pimientos y carne de cabra. Discuto los precios.
Estoy en Gao y tengo una casa sobre el río. Hay moscas grandes como palomas, niños con el vientre hinchado como culos de mujer y mujeres con más de quince agujeros. Hay que pintar de espaldas al viento, si no los ojos se llenan de arena. Empiezo algunos lienzos, pero la pintura se cubre inmediatamente de arena y no se ve nada. Además, el viento es tan seco que, en el trayecto del bote a la tela, la pintura ya se ha secado en el pincel. Trabajo esencialmente sobre papel: hago entre treinta y cincuenta hojas al día. Las amontono y nunca miro debajo, pero debe de haber centenares.
Así comienzan los Cuadernos de África de Miquel Barceló. Galaxia Gutenberg, Círculo de Lectores, 2004.
(Arriba, el detalle de una acuarela del artista)






































Leandro dijo
Muy buen blog, me gustaron mucho tus articulos
2 Agosto 2009 | 11:35 PM