Cristiana Couceiro: Alfama digital

Al excelente blog Le Divan Fumoir Bohémien de Florizelle debo el hallazgo de los collages de Cristiana Couceiro. Siempre hay cosas hermosas en Le Divan, pero tuve que frotarme los ojos para ver bien estos collages, para percibir claramente lo encantadores que son y lo sorprendentes que resultan en relación a una producción collagística que suele girar en torno a ciertos ticks relativamente fáciles de reconocer. Couceiro nos muestra algo diferente, claramente adictivo, y con un toque de aparente sencillez que revela una muy buena intuición para la ilustración.

Adoro el modo de hacer de Cristiana, y me refiero sobre todo al dificil equilibrio que consigue entre las figuras, las formas geométricas y ese espacio vacío dotado de una escogidísima textura de papeles y cartones amarillentos. Como el silencio en una partitura musical, pareciera que lo más exquisito de estos collages fuera precisamente lo que no está, todo ese espacio que Couceiro presta a las imágenes para que respiren, para que imaginemos para ellos la escenografia que creamos más conveniente.

Me gustan estos collages porque dan relieve a su naturaleza específicamente digital. Quiero decir con esto que a lo largo de su historia el collage ha perpetuando casi siempre un estilo que lo acerca al mosaico de superficies precariamente unidas entre sí, y aunque esta aparente limitación da lugar a una infinidad de posibilidades y es lo que permite la frescura que aún posee, hay que reparar en que Couceiro se aleja enormemente de esa vía, trabajando algo que solo los medios digitales permiten con la precisión que ven: la posibilidad de una profundidad de campo construida en base a la reducción de la opacidad de diferentes elementos, principalmente esas áreas geométricas de color que semejan recortes de acetatos. Lo viejo y lo nuevo se superponen aquí dando lugar a un palimpsesto de recortes fotográficos, franjas de color, números, letras, diagramas y logotipos. Y en la rotundidad y el rigor plástico de la propuesta se escuchan los ecos de artistas como Moholy-Nagy.

Si los collages de Cristiana nos deleitan no es desde luego por alguna improbable referencia literaria o ideológica, sino porque apelan al encanto y la inocencia, aunque opino que estos ingredientes conforman solo una parte de su propuesta. Nos gustan estos collages porque juegan con nuestra memoria, aunque se trate, por supuesto, de una memoria imposible. Esos rostros con aire como de familia de ultratiempo y ultramar, esas prendas y esos sombreros de época no le sirven a Cristiana para realizar un ejercicio estéril de recreación, sino que provocan algo distinto, algo así como una velocidad de crucero, porque aquí lo viejo es lanzado, proyectado hacia el presente con el resultado que ven, propiciando un viaje en el que a estos personajes se les han adherido los tatuajes de la era pop, de la serigrafía, del offset, y de la música electrónica.

Quiero ser como Greta Garbo. O un Ángel Azul, Marlene, Louise Brooks. Amalia, la cantante de Fado. Un look retro y un collage digital. Me gusta ir al rastro los sábados para coleccionar recuerdos. Feira da Ladra es como lo llamamos en Lisboa. Quiere decir Feria de la Ladrona, lo que es bastante divertido. Recolectar recuerdos de otras personas para construir uno nuevo. Me gusta jugar con las tijeras y el pegamento y el papel. Una piececita aquí y allá a través de las colinas de mi ciudad. Lisboa es vieja y nueva, vintage y moderna, decadente quizás, pero con una luz blanca y limpia. Lisboa es de una decadencia brillante. Está llena de pasado y sueños. De ahí es de donde nace la inspiración de mi trabajo.
Cristiana Couceiro, Revista Moloko+ nº 6, p. 4

Pensando y pensando en todas estas cosas que aquí dejo, me pareció que, definitivamente, estos collages tienen una extraña naturaleza musical, que muchos de ellos me parecen las cubiertas de una exquisita colección de vinilos, y que el mejor modo de desistir en la tarea de razonar estas imágenes sería dejando paso a la música.







































conde-duque dijo
Ya conocía estos collages (aunque no recuerdo cómo llegué a ellos) y sí, me dejaron impresionado. Como dices, esa mezcla de lo viejo y lo nuevo, de nostalgia inocente, diseño, vacío y geometría... Una verdadera gozada.
Siempre nos traes lo mejor. Muchas gracias, rrose.
30 Marzo 2009 | 12:04 PM