Hukkle

Supe de Hukkle un día en que paseaba por los agrestes contornos de DivxClásico. El título -que se traduce literalmente por “hipo”- y los comentarios sobre el film eran lo suficientemente enigmáticos como para despertar mi interés, de modo que me hice con la peli. Después de verla debo decir que no es exactamente el tipo de película que esperaba y que no colmó mis expectativas (¿qué esperar de una película titulada “hipo”? ¿Qué esperar de algo definido -sin duda erróneamente- con expresiones como “drama lynchiano en contexto rural”?), pero les invito igualmente a que la vean, porque singular es como ella sola.

El argumento es fácil de contar: una serie de muertes se producen encadenadamente en una pequeña aldea húngara. Un agente de la policia intenta, infructuosamente, desvelar la causa de los fallecimientos. No hay más, porque, como en tantas otras ocasiones, en Hukkle lo fundamental no es el qué, sino el cómo.

No se trata únicamente de un jugueteo continuo con lo que formalmente entendemos como documental: durante el visionado puede uno preguntarse ¿es esto que vemos realmente una película, o un documental sin pies ni cabeza plagado de meras anécdotas? Bien, se trata sin lugar a dudas de un largometraje, con un argumento escaso pero identificable, lo que ocurre es que Györgi Palfi, el director del filme, no hace de la elipsis un recurso más, sino un supuesto de base.


Podríamos decir que Hukkle es algo así como un ejercicio de anamorfosis narrativa: si no prestamos atención a determinados detalles que van desfilando delante de nuestras narices, no conseguiremos hilvanar lo que parece un conjunto de escenas casuales o rematadamente absurdas. En este sentido, nuestro punto de vista como espectador se asimila al del personaje del agente policial, el cual asiste a las muertes sin encontrar el nexo de unión. Su frustración puede ser la nuestra.

En este film, el argumento es únicamente aquello que sucede mientras todo lo demás tiene lugar: las tareas domésticas, el cuidado de los animales, los vejetes jugando a los bolos, la lluvia, los entierros, las horas de trabajo, el crecimiento de la hierba, las tribulaciones de algún que otro insecto, o el hipo indomable de un viejecito que pasa el día sentado en un banco colocado delante de su casa. El film carece de diálogos, y Palfi se esmera, en cambio, en mostrarnos una multitud de detalles ínfimos que en otro tipo de film constituirían complementos o puntualizaciones a la historia principal, pero que en Hukkle conforman la parte más visible del conjunto. Es por eso que nos perdemos en la cinta, y es por eso que volveremos a verla: Palfi nos ofrece los detalles y se despreocupa del contexto. Puede gustar o puede aburrir, pero es así como el director ha escogido contar su historia.


Palfi se esfuerza, además, en la búsqueda constante de puntos de vista insólitos desde donde contarnos el relato: a vista de pájaro, bajo el agua, o desde el interior de un motor o de un vaso de agua. Se trata de explorar y explotar visualmente aquello que otros han considerado irrelevante (y que sin embargo constituye algo propiamente cinematográfico), subestimando con ello la capacidad del espectador para resituarse y recomponer por sí mismo la película. En cualquier caso no se preocupen, Hukkle no es un galimatías, y sería dificil que no lleguen a vislumbrar el misterio de los asesinatos: todo queda aclarado en una inocente cancioncilla cantada en una boda al final de al cinta.

No olviden, mientras observan la anodina -o quizás maravillosa- vida de esta pequeña aldea, prestar atención, por ejemplo, a los encadenados de las secuencias. En ellos se pone de relieve una retórica visual tan esmerada como gratuita, lo que hace del film una pieza encantadora, y tremendamente heterodoxa dado el contexto general del cine actual. Así pues, es preciso sobre todo paladear Hukkle como lo que es, una pequeña delicia experimental que alberga una historia poco habitual y una mirada estilizada y cargada de humor acerca del medio rural.






































rafa montes dijo
He visto dos cortos pedazos de la peli que comentas. Me han parecido muy buenos desde el punto de vista fotográfico y del tratamiento de la imagen, el angulo de la toma, el b/n y el color algo desvaído, la música y sobre todo el gran montaje del vuelo rasante del avión, confundiéndose con un terremoto en imágenes cortas pero muy sugerentes. Un hallazgo muy interesante. Me gustaria ver la peli entera ¿dónde podría encontrarla?
...y sigo buscando, entre mis libros y revistas, la foto de los canotier y la del cristo, ya que creo haberlas visto hace tiempo...ya te diré si las encuentro.
Salud
rafa
15 Junio 2008 | 08:00 PM