El Aleph de Ramón: Inventario nº 11

Este panel me parece tan sumamente dificil que lo tenía prácticamente abandonado. Después de mucho observarlo solo he sido capaz de identificar y localizar tres imágenes. Pero ni la fotografía de Francis James, ni el extraño dibujo con el rostro de Franklin D. Roosevelt, ni el desnudo bajo el agua, ni los caballeros con bigote y canotier, ni tampoco ese cristo de aire solanesco han aparecido por ningún lado. ¿Alguien da con ellos?

La Compañía Telefónica Nacional de España fue fundada en 1924, pero lo hizo como filial de la International Telephone and Telegraph Corporation (ITT) de Nueva York. Es por eso que el proyecto arquitectónico de la sede corrió a cargo de un tal Louis S. Weeks en colaboración con el joven arquitecto español Ignacio Pastor de Cárdenas, que tuvo que enfrentarse con el norteamericano para que el edificio no se convirtiera en una recreación a gran escala de la salmantina Casa de las Conchas. Rehaciendo el diseño una y otra vez, Cárdenas dio luz a un proyecto que aunaba la solidez y funcionalidad norteamericana con un revestimiento inspirado en la arquitectura barroca madrileña.

Con sus casi 90 metros de altura, y situado en el corazón de la Gran Vía, este fue el primer rascacielos español, y durante un par de años, el edificio más alto de Europa. Ramón debió saludar con satisfacción la lenta aparición de este trasatlántico arquitectónico que traía la modernidad de los rascacielos a Madrid. La fotografía del panel, sin embargo, no se corresponde sino con este otro punto de vista, más sesgado, tal y como aparece en una fotografía correspondiente, al parecer, a la inauguración del edificio en 1929.
Lo que más tiene Madrid es estilo –descuidado estilo-, estilo para pasear y para vivir, estilo para perfilarse arquitectónicamente y estilo para embozarse en la capa. (…)
Como tiene esa cosa expansiva, intringulada, que se llama estilo, meten entre sus viejas casas un gran edificio y enseguida confraterniza con sus compañeras y adopta su mismo estilo sencillo y noble.
Todas las edificaciones navegan en seco, con un rumbo por el estilo, y si se les observa desde las alturas, se verá que cada grupo de edificaciones forma un gran trasatlántico, que no porque no sea traslaticio deja de tener la unidad entre pasaje y tripulación que caracteriza a los grandes barcos.(Nostalgias de Madrid, 1956)

El 23 de febrero de 1821 moría en Roma el poeta inglés John Keats. Tenía tan solo 25 años, y en sus últimos meses de vida la tuberculosis le había proporcionado un notable sufrimiento. Había visto morir a su madre y a su hermano exactamente bajo el mismo padecimiento, y quiso consumir la agonía cuanto antes para encontrar descanso. Siento cómo crecen las flores sobre mí, llegó a susurrar consumido por la fiebre, muy cerca ya de la muerte. Fue enterrado en el cementerio protestante de Roma, bajo una lápida cuya inscripción –recogida por Ramón en Los muertos, las muertas y otras fantasmagorías (1935)- reza: aquí yace un hombre cuyo nombre fue escrito en el agua. Pero antes de la inhumación, y conforme a una larga tradición hoy ya muy olvidada, se obtuvo un vaciado del rostro del cadaver. Si no recuerdo mal, también tras la muerte de Ramón se extrajo su mascarilla, quizás por deseo del escritor, que, entre irónico y desolado, en una de sus greguerías, sentenciaba
La mascarilla es que nos afeiten por última vez dejándonos todo el jabón en la cara.

Por tercera vez, la Staël se asoma desde las paredes del despacho de Ramón (ya lo hizo en los inventarios nº 3 y nº 10). En 1807 esta mujer de letras capaz de llevarle la contraria al mismísimo Napoleón publica Corinne, o Italia, su segunda novela, con la que habría de cosechar un enorme éxito. Staël crea con este personaje un modelo femenino de belleza, inteligencia y liberación, con gran repercusión posterior
como prototipo de heroína romántica. Este retrato debió realizarse, pues, en un momento de gran popularidad para la escritora y está cargado de sentido: por la persona de la que es objeto el retrato, por el personaje al que representa, pero también porque el óleo fue realizado además por una mujer de talento, la pintora Marie-Louise-Élizabeth Vigee-Lebrun. Parece que la autora realizó dos versiones del retrato prácticamente idénticas, y la que aparece en el panel es en realidad esta otra que ven a la derecha. Más información aquí.







































arati dijo
Anda, me siento como una reina... ya van dos seguidos que estreno la lista de comentarios!
Pena que no tenga nada que aportar al esclarecimiento de este panel que, efectivamente, es difícil.
Ese desnudo sumergido ya me intrigó la primera vez que apareció de refilón... hubiera apostado por que se tratara de una escultura griega arcaica, pero ahora al verlo más en detalle parece que no, que esos pezones son naturales y auténticos. Y auténticamente desconocidos, lo lamento.
Únicamente apuntar que suscribo la línea solanesca para el cristo y que me ha encantado la mascarilla mortuoria de Keats.
Pero me gusta pasarme por aquí.
¡Además ahora hay música!
Es agradable, entretenido y harto formativo el lugar, oiga. Seguiremos acudiendo.
Como siempre: mi afecto, saludos, admiración y etc. Dejo de hacer la pelota y me retiro a mis aposentos.
10 Junio 2008 | 10:14 PM