Nicolas Lampert: apología del pollo asado

No recuerdo cómo aterricé en la página web de Nicolas Lampert, pero de todas sus series de collages había una, titulada meatscapes, que me llamó poderosamente la atención. La idea que sustenta la serie es aparentemente muy sencilla: la aparición de una enorme pieza de carne en algún lugar abierto y plácido.

Los collages tienen su principal materia prima en postales vintage, la mayor parte de ellas ilustrativas del típico american way of life: imágenes de colores saturados, visiones idílicas de amplios parajes naturales, empalagosos enclaves turísticos y vacacionales, o grandilocuentes estampas de los inmensos espacios en la Norteamérica promisoria. El bienestar o la manida belleza que ilustran estas imágenes se trastoca con la aparición de algún trozo de carne grasiento y gigantesco. La acidez cromática de las imágenes se ve aumentada con la acidez que provoca la visión de semejantes montículos de grasas y proteínas. El tono publicitario y de supermercado se convierte así en una divertida crítica, creo yo, del elevado nivel de vida occidental: la creciente anormalidad de nuestros hábitos alimentarios, la hipertrofia social en escalas de valores que tienden a propiciar siempre lo más grande, lo más caro, lo más efímero, lo menos saludable.


Algunas veces las apariciones gastronómicas de Lampert parecen causar sensación y diversión entre los habitantes que las observan, pero en la mayor parte de estas panorámicas, en cambio, los transeúntes hacen su camino o realizan su trabajo sin espantarse lo más mínimo. Esta es la metáfora de nuestro tiempo: la habituación al horror.


El exceso de estos meatscapes (o paisajes de carne) es evidente. Lampert le debe algo a los grandes maestros del pop-art norteamericano, como el protagonismo concedido a ciertos objetos de consumo, que en su caso son las populares costillas de cerdo y los roast-beef. Particularmente me parece que, independiente de que los motivos icónicos sean unos u otros, el recurso compositivo tiene sus raíces algo más atrás, puesto que René Magritte jugó a esto mismo colocando objetos de tamaño irreal en extensos paisajes montañosos, o en angostas habitaciones.

Y de entre todas las piezas de carne posibles, el pollo (crudo o asado) ostenta la primacía. El motivo debe de ser importante para Lampert, ya que decidió dar forma escultórica al motivo, y recrear en la realidad uno de sus paisajes alterados mediante la una instalación itinerante titulada Attention Chicken!, consistente en la colocación de un enorme pollo de poliuretano o algún material similar en varios enclaves de la ciudad de Milwaukee.

Para rematar esta indigestión de grasas, les sugiero el visionado del cortometraje Food Fight, de Stefan Nadelman, donde se narran los conflictos bélicos en los que han estado implicados los Estados Unidos desde la II Guerra Mundial hasta nuestros días, simbolizando la guerra de Vietnam o la crisis de los misiles de Cuba mediante hamburguesas, patatas fritas, croasanes o kebabs. Lo localicé hace apenas unos días en el blog Andar Lento. Juzguen ustedes su similitud con los collages de Lampert.








































jecevi dijo
Me ha gusado mucho este post ,y magnifico blog
FELICIDADES
EL QUE TODO LO SABE Y DE NADA ENTIENDE
http://www.lacoctelera.com/jecevi
6 Abril 2008 | 01:02 PM