Viaje a la Luna

Estaba la Luna en el lleno y el cielo despejado, y ya habían sonado las nueve de la noche cuando, regresando de Clamart, cerca de París (cuyo actual mayorazgo, el señor Cuigy, nos había obsequiado a mis amigos y a mí), los múltiples pensamientos que esa bola de azafrán nos sugirió fue divirtiéndonos durante nuestro caminar; porque con los ojos anegados en ese gran astro, ya lo consideraba alguien como una buhardilla del cielo; ya otros aseguraban que era la plancha con que Diana saca brillo a la pechera de Apolo, y otros creían que bien pudiera ser el Sol, que habiéndose despojado de sus rayos por la tarde miraba por un agujero lo que pasaba en el mundo cuando él no estaba alumbrándolo. “Y a mí –les dije yo-, que me complace unir mis entusiasmos con los vuestros, me parece, sin que me seduzcan vuestras agudas hipótesis, con las que pretendéis distraer el tiempo para que pase más deprisa, me parece, os digo, que la Luna es un mundo como este vuestro, y que a su vez la Tierra sirve de Luna a esa que veis vosotros”.
Historia Cómica o Viaje a la Luna, Hercule-Savinien de Cyrano de Bergerac. 1657.






































maníasmías dijo
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llego aquí gracias al link en la página de fernando katz
y son de esos encuentros que se agradecen
fan de Ramón y todo lo que significó en su tiempo
(como si fuera nuestro Rrose Duchamp)
me he sentido como en casa
gracias
:
27 Marzo 2008 | 01:04 PM