La Coctelera

(maquinariadelanube)

8 Marzo 2008

El Aleph de Ramón: Inventario nº 5


Click sobre la imagen para aumentarla

Este panel es algo más grande que el último y las imágenes son algo más difíciles de identificar, pero prometo que los siguientes paneles abarcarán áreas menores.

Harriet Beecher Stowe, ca. 1880

Además de su famosa muñeca de cera y de su proverbial erotomanía, Ramón tiene presente a las escritoras y las intelectuales feministas. Harriet Beecher Stowe, autora de La Cabaña del Tío Tom (1851), logró con su novela dar difusión ideológica al abolicionismo en un momento en que la esclavitud era un tema verdaderamente candente en Estados Unidos. Reza en la Wikipedia que Harriet tuvo un encuentro con Abraham Lincoln durante la Guerra Civil y que este le dijo algo así como: “!Así que es usted la pequeña mujer que escribió el libro que ha desencadenado esta gran guerra!”. Pero debo decir la verdad: si he reconocido a la escritora ha sido únicamente porque Ramón tenía la costumbre de escribir al pie de algunas fotografías la identidad del retratado, y en este caso, muy castizo escribió “Enriqueta Beecher Stowe”.

Proyecto para un monumento a Apollinaire, Picasso, 1962

En 1928, en plena efervescencia del Surrealismo, Pablo Picasso acomete la tarea de realizar un monumento a Guillaume Apollinaire. Para ello realizará varias maquetas, pero el monumento nunca se llevará a término. A pesar de ello las maquetas (por su valía propia, o por la creciente influencia de la obra de Apollinaire) cobran relevancia, y en 1962 se realiza esta versión definitiva de una de ellas.

El Expolio, El Greco, ca. 1590-1600

…aún sin el frenesí de después, pinta el Greco El Expolio, esa ofensa penúltima de la multitud a Cristo, del que se quiere repartir la túnica. Escogió el Greco en vez de un momento efectista y tétrico un momento emocionante y sereno. Hay ya una mano que se encarga de arrancarle el vestido como un anticipo de la muerte, como la señal más cruel de que ya no va a necesitar traje, de que hay otros que van a seguir viviendo con sus ropas. Jesús aún pone blandamente su mano en el pecho, para evitar el expolio. La cosa larvada de su primer cristianismo sobre las paganías entremezcladas del italianismo de su aprendizaje, brota como ciprés redivivo en él al ser captado por Toledo, al ponerse el corsé de sus murallas, al hacer los votos de la ciudad cumbre. Como lilial ectoplasma de sus primeros atavismos, surge de él un arte que se compenetra con el trasgo, que se aculebrina en la atalaya de Toledo. En su paleta se mezclan las tumefacciones entrañables y se estiran los blancos y los amarillos entre derrames de negros, azules y rojos.

(El Greco: El visionario de la pintura, 1935)

Fotograma de Nosferatu, eine Symphonie des Grauens (1922) de W. F. Murnau

La relación de Gómez de la Serna con el cine es estrecha, y su punto álgido lo constituye la publicación de Cinelandia (1923). En el torreón de Ramón hay imágenes de cine, están ahí, yo lo sé, lo sabemos todos. Sin embargo, no consigo identificarlas, y es una de las pocas y verdaderas frustraciones que este inventario me ha deparado. Aquí y allá encuentro actrices fumando o al teléfono, besos apasionados, bailarinas, actores de cine mudo… Pero no sé de qué películas se trata ni de qué revistas de cinéfilo salieron esas imágenes. Esta imagen es una de las pocas excepciones: el momento exacto en que Nosferatu, el particular vampiro recreado por W. F. Murnau, encuentra la muerte y se desvanece mientras la luz del amanecer se cuela por la ventana.

La Comédie de la Mort, Rodolphe Bresdin, 1854

La identificación y localización de esta obra ha sido una de las tareas más desquiciantes del inventario. Podía haber dejado pasar la estampa, como he hecho con otras muchas obras, pero lo cierto es que me obsesioné. No sé cómo di finalmente con ella, pero la imagen del panel era tan pequeña y se veía tan mal que por el camino estuve completamente convencido de que me encontraba ante unas Tentaciones de San Antonio o un San Jerónimo realizado por Durero o por algún otro grabador alemán del siglo XVI. Rodolphe Bresdin (1822-1885) fue un auténtico romántico que despreció la pintura para dedicarse únicamente al dibujo y el grabado, técnica con la que realizó algunas de sus obras maestras, como La Comedia de la Muerte. La obra de Bresdin, fantástica y macabra, no le procuró apenas relevancia en vida, y el artista pasó a la posteridad únicamente como tutor de Odilon Redon. Bresdin vivió en la pobreza la mayor parte de su vida y, como reflejo de su famosa estampa, gustó de vivir aislado en el bosque

Estampa perteneciente a La portentosa vida de la Muerte, emperatriz de los sepulcros, vengadora de los agravios del Altísimo y muy señora de la humana naturaleza, de Fray Joaquín Bolaños, Méjico 1792 (la imagen proviene de Morbid Anatomy)

La muerte campa a sus anchas por el estampario en todas sus formas y es, a todas luces, uno de los asuntos principales en la obra de Ramón. Su vocación de modernidad y levedad estuvo de parte a parte atravesada por esta temática de la muerte y el paso del tiempo, lo que le emparenta con una larga tradición literaria y plástica, particularmente anclada en el barroco español. El libro del novohispano Fray Joaquín de Bolaños es una rara mezcla entre la protonovela satírica mejicana, la literatura emblemática, y los textos moralizantes de los círculos religiosos de la época. ¿Leyó Ramón este libro? Si lo hizo, sin duda debió de gustarle el tono entre macabro y sarcástico de algunos de sus capítulos, porque entre las greguerías, Ramón sentencia:

En cuanto se abre la rosa comienza a dictar testamento.

La muerte es hereditaria.

Nos aliviaríamos si comprendiésemos que morir es la última diversión de la vida.

Objeto escatológico de funcionamiento simbólico (el zapato surrealista), Salvador Dalí, 1931 (reconstruido en 1973)

Esta escultura de Dalí fue realizada originalmente en 1931, pero la pieza debió romperse o extraviarse, ya que tuvo que ser reconstruida en 1973. De ahí que la foto que se encuentra en el panel (y no esta) se corresponda con toda seguridad con la obra original de Dalí. El zapato rojo de tacón da un aire vagamente fetichista a la obra que no está demasiado lejos de la fecunda obsesión de Ramón con los objetos todos. En su libro sobre Dalí, Ramón escribe:

[Salvador Dalí] Eleva el zapato –el complejo del zapato- hasta convertirlo en sombrero. Los zapatos preocupan al hombre y se le presentan como espectros de sus pies. (…) Un zapato siempre tuvo importancia y aún queda flotando en el mar aquel zapato que el Santo tiró a las olas encrespadas, haciendo que se calmase la tempestad.

(Dalí, 1977)

La escultura, realizada mediante la adición de objects trouvés, nos recuerda que en El Rastro (1915), Ramón se refiere la experiencia desasosegante de observar los zapatos usados:

Las botas altas de mujer con diez mil botones, parece que contienen -¡oh acerva lascivia!- un resto de carne de la pierna procaz. Los zapatos con tacón Luis XV tienen una coquetería lúgubre, y ante ellos se piensa en la triste renunciación mezclada a una alegre cachondería de la mujer que los acepte, imaginándonos cómo la nota argentina y jovial que ponen a las calles los otros zapatos de mujer, será más sorda y más opaca con estos…

(El Rastro, 1915)

Hans Christian Andersen, fotografiado por Franz Hanfstaengl en 1860

Franz Liszt, fotografiado por Franz Hanfstaengl en 1858

La presencia en el panel de estas dos fotografías es llamativa. Se encuentran muy cerca la una de la otra, y me preguntó de dónde las sacó Ramón, porque ambas fueron realizadas en fechas muy próximas entre sí, y por el mismo fotógrafo: Franz Seraph Hanfstaengl (1804-1877), haciendo uso de una composición idéntica en los dos retratos (solo varía ligeramente el mobiliario y la colocación de las telas). Hanfstaengl fue un renombrado pintor, litógrafo, fotógrafo e impresor bávaro de mediados del siglo XIX, y por su estudio pasaron una infinidad de celebridades de la época. Desde luego no es de extrañar que en su galería de retratos ilustres Ramón tuviera presente al autor de La Reina de las Nieves y otros clásicos de la literatura infantil. De todos modos, presten atención a la diferencia tan marcada entre la complexión más bien endeble y desgarbada de Andersen y la figura apuesta, melenuda, leonina y desafiante de un Franz Liszt que para la fecha tenía apenas 47 años y una mirada muy atormentada y muy romántica.

La fotografía suele ser una idealización y hay fotógrafos de galería que tienen el don adivinatorio de saber cómo querría ser su cliente y le hacen el retrato de cómo querría ser. Ya obran más con focos que con nubes los artistas de la alta cámara, pero antes era bonito verles mover nubes en lo alto de la cristalera con luz cenital hasta lograr el día gris que le sentaba mejor al fotografiado. (…) Antes había muchos adminículos para ese momento perpetuador, y la guardarropía en los cielos del fotógrafo correspondía en lo alto a la guardarropía abismática de los teatros. Había sombreros, pelucas, manguitos, bustos postizos, sombreros de copa alta, tronos, etc., etc., un arsenal de cosas de las que solo quedan ahora juguetes para los niños: caballos mecedoras y muñecas fotogénicas. En las mesitas con media melena de torzal de seda, había libros encuadernados, candelabros, bastón y guantes –clavados para que no se los llevase nadie- y un álbum con música.

(Automoribundia, 1948) (Capt. XCV)

Rotary demisphere, Marcel Duchamp, 1925

Hasta el momento, esta es la única obra de Marcel Duchamp inventariada en las paredes del despacho. Este objeto, que tiene un cierto aire científico, no es más que un conjunto de rodamientos dotado de una reluciente y perfecta inutilidad. La media esfera giratoria sobre la que se ha pintado una espiral produce, mirada de frente, y con el motor en marcha, una ilusión óptica que desvirtúa el volumen real de la semiesfera. Es una obra que entronca con la obsesión de Duchamp por el punto de vista, la perspectiva, y los efectos ópticos. Precursor del op-art y del arte cinético, el artista francés comenzó sus investigaciones a partir de la observación de un sencillo artilugio óptico colocado como anuncio publicitario en una cervecería. En Ismos, Gómez de la Serna ensalza la belleza de las máquinas, de las turbinas, de los giros frenéticos:

¿Qué caracol es comparable, joyeros poéticos y ruines sensibleros que os entusiasmáis con una conchita o un caracolito y que os pasáis la vida buscándolos a través de las playas inhóspitas, a una gran turbina que es un maravilloso caracol del artificio y un rizo formidable que forma la espiral poderosa e hija del hombre? La turbina acaracolada y potente provoca la emoción del corazón y lo mueve, lo mueve con voluptuosidad nueva en forma de rizo fatal.

(Ismos, 1931)

Forest, Hans Arp, ca. 1917

Todavía me parece que estoy viendo la amalgama de los primeros tiempos. Carrá, como una estrella de la tarde; Chirico, como unas ruinas que resucitan; Harp [sic], con su puzzle desintegrado; Max Ernst, con sus anuncios revueltos…

(Dalí, 1977)

View of New York City from two miles in the air, autor no identificado, ca. 1922

El estampario como invitación al viaje:

Querido Ramón

En vista el estado de ánimo un poco pesimista en que me encontraba, he recurrido a la vieja medicina de los viajes: me he ido a Nueva York. Gracias a la confianza que supone esta correspondencia en que no hay engaño para segundo, puedo muy bien permitirme la carta viajera, aunque no me haya movido de mi despacho. En este viaje sin las enormes violencias, molestias y gastos de los viajes, pero con el gusto de escribir una carta desde un sitio lejano, me alegra el ánimo haber llegado a Nueva York y poder describir la ciudad sin más ambajes, con mejor sonambulismo que el de un viajero. Desde luego en Nueva York hay una lluvia vertical y torrencial de ventanas, a la que hay que acostumbrarse para no perder la cabeza. Nueva York, en invierno, es un gabán de marta cibelina cubierto de nieve…

(Cartas a mí mismo, 1956)



Addenda

Virgen con el Niño y Santa Ana, Leonardo da Vinci, ca. 1508-1518

Robert Louis Stevenson, retrato de autor no identificado

El Padre Baltasar Gracián, dibujo de Valentín Carderera y Solano (1796-1880) a partir de un retrato anónimo del siglo XVII

Retrato de María Portinari (María Maddalena Baroncelli), Hans Memling, ca. 1470

William Makepeace Thackeray, tal y como apareció en Portrait Gallery of Eminent Men and Women in Europe and America, 1883


Inventario nº 5
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11 comentarios · Escribe aquí tu comentario

arati

arati dijo

Estimado RR, gracias mil por ese Rodolphe Bresdin, ¡me parece precioso!, me encantan las imágenes de danza de la muerte, memento mori, etc... no sé, será algún golpe que me di de pequeña.

En este panel encuentro parecidos pero nada claro.

La mujer sentada con la falda malva parece de Julio Romero de Torres, pero no la identifico. En el panel de la derecha hay una imagen que juraría que es una copia del retrato de Góngora que pintó Velázquez, pero tampoco.

En el panel central, abajo, al lado de un nuevo mes de ese calendario medieval que no localizamos y que en esta ocasión puede pertenecer al mes de virgo o al de acuario (no alcanzo a diferenciar ni la constelación ni los trabajos de campo), la joven con melena al viento creo que es Dafne huyendo de Apolo en la escultura de Bernini.

Y eso es todo por ahora. Mis respetos.

11 Marzo 2008 | 07:27 PM

pablo

pablo dijo

Qué tal rrose?
Hola Arati
Yo también ofrezco intuiciones. No sé si es mi vista pero me da la sensación de que cada vez tienen menos resolución los paneles.
Si eres capaz de ver el fotograma de Nosferatu estarás en condiciones de comprobar si es Stefan Zweig el que figura en la parte de arriba tercero en el panel más cercano a los links (soy dislexico)
Dando mucho al zoom creo que es él, pero tiene unas manchas rojas a la altura de los ojos que dificultan más si cabe la comprobación.
Más abajo. La típica foto carnet de escritor. ¿No es Gongora? igual que antes. Al hacer zoom se pixela tanto que no se sabe.
Lo gracioso es que al buscar pruebas el goggle imagenes me transporta a tu propia página, al góngora de las narices.
Sí. Yo voto por Julio Romero de torres. O un imitador bastante cualificado.

Seguiré husmeando.

11 Marzo 2008 | 10:03 PM

arati

arati dijo

RR: aquí en el gallinero seguimos protestando por la falta de definición.

Cuanta razón, Pablo.
Existe, se dice que existe en algún lugar mítico y oculto, un lugar donde las reproducciones del panel permiten incluso el prodigio de llegar a leer el nombre de Harriet Beecher escrito a mano en la foto... pero a nosotros nos toca apañarnos malamente con estas imágenes borrosas que además de cansar la vista generan una dosis considerable de frustración.

;)

12 Marzo 2008 | 11:12 AM

Rr

Rr dijo

Hola Pablo y Arati,

Veo que estáis a punto de tomar la Bastilla, así que recapitulo con el asunto de las imágenes del Torreón.

En realidad, cada uno de los paneles del inventario es el escaneo de algunas (no todas) las fotografías contenidas en el libro “El Torreón de Ramón”, de Juan Manuel Bonet (esto quedó explicado en las Palabras Preliminares). Todas las imágenes fueron escaneadas en una sola sesión, hace ya bastante tiempo, todas con la misma resolución (aprox. 300 ppp, a excepción de uno o dos escaneos), y con dimensiones similares.

Para poder publicar esas imágenes necesito reducirlas a una anchura máxima de 480 px, y eso es lo que he hecho con todas y cada una de las que se han publicado. Puedo colgarlas con mayor anchura, pero se trastocaría la estructura del blog. Tengo presente la necesidad de ofreceros imágenes de mayor tamaño. En un primer momento pensé en ir alojando los paneles en algún portal de descarga gratuita, pero finalmente he caído en la cuenta de que, al tratarse únicamente de imágenes, lo lógico sería alojarlo en una herramienta sencilla como Imageshack.

Ahora llega el pero. Tal y como ya os dije, aunque las “imágenes de que se componen los paneles” están, evidentemente, libres de derechos de autor, ya que la mayor parte son obras de arte y fotografías, supongo las fotografías que se realizaron para ilustrar el libro en sí están sujetas algún tipo de derecho de autor, ya sea del autor (Juan Manuel Bonet), del fotógrafo que las realizó, o de la editorial (que es una Fundación, si no recuerdo mal). Creo que no hay problema en ofreceros de imágenes “pequeñas” como las que por línea general aparecen en el blog, pero no tengo claro si vulnero algún derecho al ofrecer públicamente imágenes de mayor tamaño y mejor resolución. Probablemente no, pero entendedme, no lo tengo claro.

Puedo perfectamente enviaros a vuestro correo personal esas imágenes, pero no me parece bien, ya que me gustaría que las imágenes tengan el mismo nivel de accesibilidad para todo el mundo.

Por el momento mi prioridad es intentar “finalizar” el inventario, y ofreceros las imágenes tal y como las véis. Acabo de revisar el panel 6 y creo que aún será un poco dificultoso, pero los restantes abarcarán areas mucho menores. Una vez publicadas todos los paneles, intentaré ofreceros, escalonadamente, imágenes mayores mediante algún enlace, de modo que podamos empezar a revisar en profundidad, y desde el principio, todo el inventario (ni siquiera yo estoy del todo contento con algunas de las identificaciones que ofrecí en el inventario nº 1, por ej).

En fin, llevo un par de días un poco liado, y aún tengo que revisar los últimos comentarios que habéis dejado. Me pongo a ello en cuanto pueda. Habéis identificado cosas muy interesantes.

Saludos y hasta pronto ;)

12 Marzo 2008 | 12:36 PM

rrose

rrose dijo

Veamos,

Arati: ¿verdad que es estupendo el Bresdin? Estoy seguro al 99,99 % de que la "mujer sentada con falda malva" es de Romero de Torres, pero no localizo la obra. He preguntado incluso a la persona más entendida en la materia que conozco, y nada, tampoco lo localiza, aunque no pierdo la esperanza.

Efectivamente, el cabezón que señalas es el de Don Luis (otro paisano, mira por donde). Tal y como dices debe tratarse de un grabado, pero no doy con él. Y Pablo parece que tampoco. Algún día aparecerá.

Y sí, la chica con la melena al viento es Dafne huyendo de Apolo, la de Bernini. He dedicado a esa imagen varias búsquedas infructuosas. Lo digo porque la foto que aparece en el panel -aunque seguramente no la vemos completa- está tomada desde un punto de vista muy diferente del habitual, ya que no aparece Apolo, ni tampoco las manos de Dafne. No sé si subir a la addenda cualquier foto de la escultura, o seguir probando suerte a ver si doy con la foto original (a veces lo consigo).

Pablo: he puesto toda mi atención sobre ese supuesto "Stefan Zweig" y después de observar con mucho detenimiento... no te vas a creer lo que ha pasado: he encontrado en su lugar a Robert Louis Stevenson. Pero resulta que la fotografía del panel también se las trae y no es desde luego uno de sus retratos fotográficos más extendidos. Al final he encontrado la foto (con una calidad excelente) en una Biblioteca Digital de la Yale University. La subo en cuanto pueda, aunque lamentablemente ignoro el autor y la fecha de la instantánea.

Sobre Góngora y Romero de Torres ya me he pronunciado. Os insto a que sigáis buscando. Yo lo intentaré también.

Gracias de nuevo y hasta pronto ;)

P.D: Pablo: aunque no descarto que Stefan Zweig pueda estar en este panel o incluso alguno anterior, sí que te anticipo que aparecerá en uno de los que aún están por publicar.

P.D.2: ¿Habéis visto la foto que añadí el domingo al inventario nº 3?

12 Marzo 2008 | 11:39 PM

pablo

pablo dijo

Acabo de ver el hotel suicida.
Que bonita historia.
Reconozco que soy muy fan de los suicidios.

Stevenson!!! El parecido con Zweig se desvanece viendo la foto que has colgado. A mí me sonaba por una portada de las últimas reediciones de El acantilado. Y antes de que adelantaras un futuro Zweig empezaba a pensar que tiene más lógica la aparición de Stevenson que la de Zweig. Por eso de ser Zweig demasiado bestseller en su época.

En algún momento habría que dedicar un post a enumerar todos los escritores que aparecen en los paneles.

Seguiré buscando (qué remedio)

13 Marzo 2008 | 11:56 AM

arati

arati dijo

Síiiii! fantástica la instántanea del suicidio, es estremecedora.

De nuevo aquçi por un rato, hoy he localizado, o eso creo porque veo mal, muuuy mal:
En el panel central arriba, extremo derecho, me parece distinguir a Baltasar Gracián http://www.britannica.com/ebc/art/print?id=11196&articleTypeId=0

Mismo panel, la muchacha con el cucurucho en la cabeza es un Hans Memling, la Maria Maddalena Portinari, que está en el Metropolitan de Nueva York. En este panel central hay mucha vida animal. Aparte de la tremenda cogida de toro y de la foto de los hipopótamos... no es eso una escultura de un tapir? (al lado de los adoradores del dólar). He descubierto una página íntegramente dedicada al tapir -es increible el interné, hay de todo- pero no he conseguido nada, y eso que parece que una escultura de tapir no debe ser dificil de localizar.

En el panel derecho, a la derecha y a la altura de la mujer de la falda malva... no es la parte de abajo de Las Hilanderas de Velázquez?

En fin, seguimos en ello. A mí no me importaria recibir en privé una imagen en buenas condiciones, seguro que si puedo ver mejor las fotos reconoceré muchas más. No espero ningún favoritismo, simplemente... quien esté interesado que lo pida... ¿no?

Saludos

21 Marzo 2008 | 12:10 AM

Rr

Rr dijo

Hola de nuevo Arati,

como siempre, vienes con las tareas hechas, y cargada de buenas noticias. Gracias gracias! Veamos primero los aciertos:

He estado revisando el panel y, efectivamente, has dado en el blanco con el retrato de la Portinari realizado por Hans Memling. Además, en el Met hay una imagen bastante buena que, después de mejorarla con photoshop va a subir inmediatamente a la Addenda. Es un retrato y un hallazgo magnífico.

Lo de Baltasar Gracián me ha dado algunos problemillas, pero te aseguro que si la información consta en alguna parte, al final doy con ella. Efectivamente, se trata del agudo Gracián, pero quería saber el autor del dibujo, y después de muchas vueltas, parece que se lo debemos a un erudito aragonés del siglo XIX que se llama Valentín Carderera.

Pablo sugería hace algunos días la posibilidad de agrupar de algún modo a todos los escritores que van apareciendo en el inventario, que son ya unos pocos. Lo había pensado ya, y creo que no es mala idea, pero me seduce tanto esta forma de presentarlo todo tan desordenadamente...

Respecto a los animales hay que hacer notar que, efectivamente, hay muchos, por todas partes: focas, hipopótamos, perros (hay uno que fuma en pipa) toros, pájaros, y hasta un tapir en piedra (¡). Precisamente ahora me hallo preparando el inventario nº 6, y he encontrado en él una fotografía en blanco y negro de un (jeje) Pez Payaso (“Amphiprioninae”), pero aún no doy con él. También lo he intentado con las focas y los hipopótamos, pero sin resultado. Por sus características, este tipo de imágenes son muy dificiles de localizar. Para estas y otras imágenes (como las publicitarias) sería de gran ayuda saber exactamente qué revistas leía Ramón.

Finalmente, creo que te has equivocado con las Hilanderas. Es normal, la imagen es muy pequeña. Yo la miro y ni siquiera identifico el tema.

Un abrazo y hasta pronto ;)

P.D: coraje. La cogida del torero no debe ser imposible de hallar. He hecho varios intentos y tampoco doy con ella :(

21 Marzo 2008 | 01:06 PM

rrose

rrose dijo

Hola a todos,

acabo de subir a la addenda una vista aérea de Manhattan (abajo, centro del panel, junto al "Expolio"). He mirado montones de vistas aéreas de Nueva York y no he conseguido encontrar la del panel, pero no he podido resistir la tentación de subir esa otra que véis, que es muy similar. Lamentablemente se ve que el negativo se encuentra en muy mal estado. Esa parcela oscura en el centro de la isla debe ser Central Park.

Saludos ;)

7 Abril 2008 | 11:06 PM

loli

loli dijo

"El Nosferatu de Murnau" es mi película preferida. Además sigue poniéndome los pelos de punta y eso que la he visionado hasta la saciedad. Es única.

4 Febrero 2009 | 01:41 PM

rrose

rrose dijo

Aunque despacio, el Inventario sigue creciendo. No suelo, a estas alturas, anunciar la incorporación de nuevas imágenes en inventarios “antiguos” como este, pero la pieza de hoy me hace especial ilusión. Se trata de una de las estampas que ilustran “La Portentosa Vida de la Muerte” (Méjico, 1792), de Fray Joaquín de Bolaños. Llevaba muchos meses detrás de esa imagen, pendiente de una corazonada que (como otras muchas) solo he podido finalmente comprobar gracias al azar. La imagen en cuestión se encontraba en el blog Morbid Anatomy, y es especialmente útil por su conexión con la temática mortuorio-humorística de Gómez de la Serna.

Creo que ví esa imagen por primera vez hará unos 8 años mientras hacía lecturas para la realización de un pequeño trabajo de investigación acerca del Arte Efímero en Nueva España que pasó sin pena ni gloria ante las narices de mi profesor de Arte Hispanoamericano (quién sabe si llegó a ojearlo, siquiera).

Apurando la clase de Historia del Arte de hoy añadiré que el libro podría ser de interés para aquellos que quieran estudiar o simplemente conocer las raíces de la imaginería funeraria tradicional mejicana. Ya saben… calaveras y diablitos… jejeje….

Salud y Feliz Verano! ;)

13 Julio 2009 | 08:24 PM

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