El Señor García

Los collages del Sr. García se diferencian del resto por su versatilidad. Observando estas obras aparentemente tan sencillas, se vislumbra a un creador tan despreocupado como metódico. El oficio de diseñador o de puro agitador visual toma forma en el caso del Sr. García haciendo acopio de técnicas que se combinan entre sí de un modo feliz. El collage no se reduce aquí al mero acoplamiento quirúrgico de elementos dispares -si es que el collage fue alguna vez definido así- sino que posee un trasfondo plástico más fuerte.

Más allá de las distorsiones lógicas y de los desplazamientos de las figuras, es decir, del mero fotomontaje, el Sr. García crea superficies donde las texturas, los colores, el movimiento y la composición juegan un papel fundamental. No es, desde luego, una vía nueva, pero se agradece ese extraño equilibrio entre lo puramente plástico –que satisface nuestra retina- y cada uno de esos seres y objetos transformados, desgarrados, reinventados, que llaman al timbre de nuestro cerebro para alojar un mensaje vagamente subversivo.



El Sr. García parece disfrutar haciendo acopio de papeles estampados, envoltorios, prensa, y sobre todo publicidad demodé. Pueblan sus imágenes seres imposibles, tristes a veces, a veces agresivos, y a veces justificados en una absoluta y encantadora vacuidad pop. Estos collages supuran una ácida crítica de los medios de masas, y en su dislocamiento me recuerdan –no puedo evitarlo- a aquellos otros collages de Hanna Höch.

No hay, desde luego, nada nuevo bajo el sol, pero el Sr. García se ha ganado un lugar bajo el sol de nuestros días.







































Estupor dijo
Me inquieta su estilo demodé. Ahora mismo cuelgo un collage del señor García en mi escritorio.
15 Noviembre 2007 | 01:59 PM