Tuvalu

Aparte de una paradisÃaca isla de la Polinesia, Tuvalu es el tÃtulo de una peli realizada por Veit Helmer en 1999, y que ruló por varios festivales, pero que (al menos hasta donde yo llego) no se estrenó en demasiados cines, quizás debido a que las premisas estéticas de la peli eran cuando menos, singulares.

Lo primero que llama la atención es que carece de diálogos propiamente dichos: la banda sonora está compuesta únicamente por sonidos ambientales, gruñidos, algo de música de Goran Bregovic, y poco más. ¿Por qué? Porque Tuvalu es, entre otras cosas, un homenaje al cine mudo, al género del slapstick norteamericano, y quizás también al cine de Jacques Tati.



A esto hay que añadir una fotografÃa sorprendente, ya que al master original se le eliminó el color para añadirlo posteriormente
mediante filtros cálidos y frÃos muy marcados que sugieren los dos ambientes del film: interior/exterior. La dirección artÃstica es encantadoramente artesanal, y el mundo que nos muestra es evocador y teatral (tanto que a veces se notan incluso los decorados pintados) a la vez que profundamente cinematográfico. Tuvalu trae a la mente la atmósfera oscura y poética de Delicatessen


Se trata de una pelÃcula de factura extremadamente cuidada y con una historia bastante sencilla: una extraña familia regenta como único negocio una piscina cuyas instalaciones se caen de puro viejo. El local es objeto de especulaciones inmobiliarias y sus dueños se las apañan con mucha imaginación para seguir adelante... De por medio hay -por supuesto- una historia de amor, unas pequeñas dosis de voyeurismo, y una dramatización en la que prima la gestualidad sobre las palabras.


El actor Denis Lavant da vida a Anton, el héroe-tÃmido (que recuerda enormemente al papel de Dominique Pinon en Delicatessen), y Chulpan Khamatova (que quizás os suene de Goodbye Lenin!) encarna a Eva, la bellÃsima-dulce-encantadora.

El desarrollo de la pelÃcula está plagado de pequeños detalles a los que hay que prestar mucha atención. Y si os digo que Tuvalu es, sin llegar la nivel de Delicatessen o La Ciudad de los Niños Perdidos, la más digna heredera de estos filmes, creedme, es cierto.


































Judith dijo
Pero... Rrose... eres impresionante, ¿dónde encuentras estos tesoros?.
Sigue con tus exploraciones de los mundos ignotos y los paraÃsos olvidados, aquà te esperamos siempre ávidos por ver que sacarás de la chistera.
7 Junio 2007 | 09:43 PM