Panamarenko

El naufragio de la Unión Soviética dio carpetazo final a las aspiraciones interestelares que tuvieron su punto álgido al otro lado del telón de acero en la década de los cincuenta y los sesenta. Panamarenko, nacido en Antwerp en 1940, parece el hijo malcriado y caprichoso de ese legado aeroespacial ya marchito. Su obra, iniciada en los epígonos del minimalismo y el arte conceptual (fue discípulo de Joseph Beuys), toma un nuevo rumbo a finales de los años 60, conectando con el auge de la carrera espacial y alimentando su obra de la imaginería cosmonauta. Su propio pseudónimo parece el de algún pionero espacial ruso.


Tomando como partida unos conocimientos de ingeniería bastante sólidos, Panamarenko dibuja y construye máquinas de todo tipo: automóviles, helicópteros, dirigibles, submarinos, naves espaciales y una plétora de seres y aparatos que parecen sacados de un frío y polvoriento parque de atracciones o de alguna película rusa de ciencia ficción. Son como juguetes enormes, caprichos que la
industria nunca se atreverá a fabricar, objetos a veces poco tristes y desvencijados, como corresponde a los aparatos que han dado un gran uso y se convierten, en las salas de un museo, en documentos de un tiempo extinto.



¿Obras de arte o verdaderos prototipos? Panamarenko se sabe en el mismo territorio intermedio que frecuentó Leonardo da Vinci con sus elucubraciones y bocetos de máquinas, y estos aparatos representan otra parada (más) en la ruta que une la ciencia con el sueño.











































cazador _de_dioses dijo
Parecen artilugios del inspector gadget
31 Mayo 2007 | 01:13 AM