La Emboscada de Puga

Los mejores collages de Alejandro Puga son digitales y consisten en complejos trastocamientos de célebres obras pictóricas. A Puga, que se declara sin reparos afín al Surrealismo, lo imagino como una especie de nuevo San Jorge, abanderado de la larga, a veces desvanecida o entrecortada, estela del Surrealismo, heredero moral y plástico de este movimiento por derecho propio, fustigador de la razón y lo todo lo estéticamente establecido.
Alejandro Puga, bonaerense, poeta, ensayista, collagista, sumergido a pulmón en la misma oscuridad que cobijó a Gerard de Nerval, a Rimbaud y a Lautréamont, ha cortocircuitado el sistema eléctrico en varios museos del mundo y ha robado para nosotros unas obras anochecidas y misteriosas: bodegones en noches de verano, cuerpos desnudos a lomos de planetas extravagantes, jardines enredados, ingrávidos instrumentos musicales… en su obra la noche no está allá lejos, sino que todo lo que existe flota en la noche, dentro de ella, atmósfera de cuento, de leyenda.


Puga aún cree en el misterio, y su mundo es un mundo decadente. Estos collages, en tanto que fragmentos de lienzos a veces reconocibles y reducidos a escala de noches e infinito, tienen algo vampírico en sí. Puga entrega estos personajes, ocultos tras los cortinajes o las lentes ahumadas, a una vida lunar, los entrega a pensamientos y a infinitos juegos esotéricos que nadie conoce. Todo parece una inquietante partida de ajedrez regida por las normas variables de la imaginación y el azar.

Al ver estos collages percibo, en un primer momento, algo anacrónico, como un juego de niños que quiere ser serio: Puga busca su fundamento en un método (el Surrealismo) demasiado preciso y cerrado. Luego me pregunto si la apuesta de Puga está realmente superada, o tan solo olvidada, y visto de este segundo modo todo cobra mayor sentido: no hay anacronismo posible. Puga ha subido al desván y nos trae los recuerdos empolvados de un tiempo que no conoce. Su itinerario personal enlaza con un espacio fuera del tiempo, un espacio dentro del deseo y del mito, un naufragio deliberado. Emboscada es su mundo.
…Emboscada es un intento, por medio del collage y del retoque fotográfico, de penetrar en ese bosque negro, inmaterial, donde habita el deseo de un hombre y de su amada y donde nadie ni nada más cabe. Bosque medieval, como todos los bosques, el que se vislumbra aquí es un espejo que provoca el derrumbe del tiempo implacable, del tiempo que pasa, para luego liberar al ensueño del rigor de sus fantasmas. Bosque mítico, lecho de las lunas más bellas, donde resuena el metal precioso de las armaduras de los caballeros del Grial y también el leve roce de tiernos brotes que serán, bajo la acción del mago que preste su mirada, espesura femenina o cielo derramado…







































telmiguai dijo
Qué interesante, me ha gustado mucho. Saludos
11 Mayo 2007 | 07:48 PM