Ibn Firnas

No, no fue Leonardo da Vinci el primero en diseñar una máquina voladora con la que vencer la gravedad. En el siglo IX, un heterodoxo llamado Abbas Ibn Firnas fabricó un aparato que le permitió planear precariamente desde el alminar de la mezquita mayor de Córdoba. Firnas fue un destacado matemático, astrónomo y poeta, introdujo en Al-Andalus la técnica para tallar el cristal, y fue inventor de complicados aparatos como un reloj de agua, así como la primera esfera armilar de Europa.
Al parecer, el año 852 Firnas observó a un loco lanzarse desde gran altura provisto de una gruesa capa con la que pretendía alzar el vuelo. El tipo en cuestión murió en el intento, pero el episodio le dio alguna idea para
perfeccionar el sistema, usando un traje de seda revestido de plumas y un par de alas con cierta capacidad de control. No era desde luego una capa, ni tampoco un paracaídas propiamente dicho, pero el aparato le permitió planear una distancia importante (unos dicen que alzó el vuelo desde el Alminar de la Mezquita, otros que lo hizo desde la Ruzafa, la zona alta de Córdoba). Firnas sobrevivió para contarlo, y aunque el aterrizaje le ocasionó una lesión en la espalda que acarreó el resto de su vida, pasó a convertirse en el primer hombre volador de la historia.
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