Institute Benjamenta

La institución regida por el Dr. Benjamenta es una escuela de sirvientes, y los alumnos aprenden las técnicas de la servidumbre sometidos a todas las humillaciones posibles. Cuando Jakob Van Gunten franquea la puerta del Instituto y se inscribe en el programa de enseñanza habrá de vérselas con las enigmáticas normas de la escuela, unos métodos incomprensibles, y la fría seducción de una mujer angustiada y bellísima.
Institute Benjamenta (1995) fue la primera incursión de los Hermanos Quay en el largometraje, y traerá a la memoria del cinéfilo experimentado recuerdos de filmes anteriores como Eraserhead (1977), de David Lynch. Combinando breves secuencias de animación de marionetas con actores reales, una dirección artística y una fotografía muy elaborada y compleja, escenografías de interiores degradados, y un argumento breve e incomprensible casi en su totalidad, los
Quay crearon un film psicótico y surreal, donde el absurdo y el miedo se imponen. A cada minuto nos sorprenden enigmáticas imágenes: los tenedores, las cornamentas y las pezuñas de ciervos, la pecera, las mirillas polvorientas, el agujero a través de la pizarra en el aula… todo ello oculta, quizás, oscuros símbolos en clave sexual.

Los Quay someten su proceso creativo al instinto y es el magnetismo de las imágenes el que los guía. El Instituto Benjamenta es un lugar enfermizo, mentalmente apestado, donde la soledad y el deseo sexual insatisfecho derivan hacia la muerte, la locura y la total perdidumbre existencial. Aconsejo pues a aquellos que se acerquen a Instituto Benjamenta no esperen sino lo mismo que nos hizo disfrutar en sus cortometrajes: un desarrollo narrativo muy limitado que está sin embargo compensado por una excelente fotografía y una capacidad absolutamente magistral para recrear atmósferas inquietantes y poderosas imágenes.

En en determinado momento del film, Jakob se pregunta: ¿Es esto un cuento de hadas? Quizás sea, en efecto, un cuento de hadas, o más bien la radiografía de un cuento de hadas: imagen invertida en negativo donde pudiera leerse la trama nerviosa y la estructura ósea de un ser imposible, o de un estado mental que mágicamente deviene arquitectura.

Al igual que el mural anamórfico oculta –en un recóndito pasillo de la escuela- la cópula de dos ciervos, el sentido de este film escapa –porque así lo quieren los Quay- a la disección racional, y no será fácil hallar un único punto de
vista que aclare sus claves. Exista o no ese punto de vista, en última instancia lo único verdaderamente preciso es saber abandonarse al poder de succión que el particular intersticio estético de Instituto Benjamenta propone.





Antonio Alviárez dijo
Muy interesante película, llena de matices misteriosos.
Saludos
24 Octubre 2006 | 01:08 PM