La Coctelera

(maquinariadelanube)

17 Octubre 2006

Cosmicómicas

Hubo un tiempo, según Sir George H. Darwin, en que la Luna estaba muy cerca de la Tierra. Las mareas fueron poco a poco empujándola lejos, esas mareas que ella, la Luna, provoca en las aguas terrestres y en las cuales la Tierra pierde lentamente energía.

...el punto donde la Luna pasaba más bajo estaba en mar abierto, en los Escollos de Zinc. Íbamos en esas barquitas de remos que se usaban entonces, redondas y chatas, de corcho. Éramos varios: yo, el capitán Vhd Vhd, su mujer, mi primo el sordo y a veces la pequeña Xlthlx, que entonces tendría doce años. El agua estaba aquellas noches tranquilísima, plateada que parecía mercurio, y los peces, adentro, violetas, que no podían resistir la atracción de la Luna y salían todos a la superficie, y también pulpos y medusas color azafrán. Había siempre un vuelo de animalitos menudos –pequeños cangrejos, calamares y también algas livianas y diáfanas y plantitas de coral- que se despegaban del mar y terminaban en la Luna, colgando de aquel techo calcáreo, o se quedaban allí en mitad del aire, en un enjambre fosforescente que ahuyentábamos agitando hojas de banano.
Nuestro trabajo era así: en la barca llevábamos una escalera; uno la sostenía, otro subía y otro le daba a los remos hasta llegar debajo de la Luna; por esto teníamos que ser tantos (sólo he nombrado a los principales). El que estaba en la cima de la escalera, cuando la barca se acercaba a la Luna gritaba espantado: “!Alto! ¡Alto! ¡Me voy a pegar un cabezazo”. Era la impresión que daba viéndola encima tan inmensa, tan erizada de espinas filosas y bordes mellados y dentados. Ahora quizá sea distinto, pero entonces la Luna, o mejor dicho el fondo, el vientre de la Luna, en fin, la parte que pasaba más arrimada a la Tierra hasta casi rozarla, estaba cubierta de una costra de escamas puntiagudas. Al vientre de un pez se parecía y también el olor, por lo que recuerdo, era si no exactamente de pescado, apenas más leve, como de salmón ahumado...

Las Cosmicómicas(1965). Italo Calvino.

Tags: luna

servido por rrose 3 comentarios compártelo

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Antonio Alviárez

Antonio Alviárez dijo

Interesante aventura sin duda alguna.
Saludos

17 Octubre 2006 | 11:06 PM

dinosaurio

dinosaurio dijo

¡¡Qué hermosura¡¡

Sólo Calvino sería capaz de humanizar la cosmología, convertirla en mito y en cuento.
Poder dar un salto a la luna, como un espontáneo saltimbanqui, comer su sustancia y volver. Como en un sueño.

Más, más, por favor.

18 Octubre 2006 | 11:58 AM

cretina

cretina dijo

Lunáticos siempre habrá, unos esperan tocarla otros se creen en ella.

19 Octubre 2006 | 01:04 PM

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