El Libro de la Almohada

Resulta paradójico pensar que a finales del primer milenio de nuestra era, mientras una Europa oscura y miserable perdía la poca cordura que le quedaba ante el terror del año mil, en Japón, una cortesana al servicio de la Emperatriz Sadako (976-1001) anotaba en su diario, en su Libro de Almohada:
137. Nubes
Me encantan las blancas, purpúreas y negras nubes, y las nubes de lluvia cuando las lleva el viento. Es encantador al amanecer ver las oscuras nubes que poco a poco se vuelven blancas. Creo que esto ha sido descrito en un poema chino que dice algo sobre “los tintes que se retiran al amanecer”.
Es conmovedor ver pasar un tenue jirón nube sobre la luna brillante.
Sei Shonagon, la autora de estas palabras, fue una mujer extremadamente culta para su tiempo, y que albergó el privilegio y la voluntad de anotar con gran libertad sus impresiones personales. Con un lenguaje refinado, a veces cínico e incluso pueril, nos devuelve siempre un incisivo retrato del modo de vida y las costumbres japonesas de su tiempo. Abundan las enumeraciones de cosas:
16. Cosas que emocionan
Pichones de gorrión. Pasar por un lugar donde juegan niños de pecho. Ver un espejo extranjero con su luna manchada. Una persona de alta condición detiene su carroza, y ordena a su sirviente que solicite una cita. Encender un incienso muy bueno, y acostarme sola. Lavarme el cabello, maquillarme y vestir ropas perfumadas. En este caso me siento feliz y noble, aun cuando nadie me observe. Una noche que espero a mi amante, al escuchar el ruido de la lluvia en mi puerta y el golpeteo del viento, sin motivo y de repente me sobresalto.
Makura no Soshi (El Libro de la Almohada) es la obra que sirvió a Peter Greenaway de inspiración para su película The Pillow Book, un film recomendable sin reservas.






































Kola dijo
Un post exquisitamente evocador!! El titulo del libro al igual que la ilustración de la portada me transportan a un mundo lleno de sensaciones orientales :) El grabado creo que es de Kitagawa Utamaro, maestro del Ukiyo-e en la epoca Edo (siglo XVIII).Si no tenéis nada que hacer en estas tardes tan lentas del verano, os recomiendo a todos sumergiros en la estética del mundo de las “imágenes flotantes”, que es lo que significa "ukiyo" literalmente. Podéis hacerlo en cualquiera de sus cuatro géneros, cada uno posee su propio encanto: los yakusha-e, los fukei-ga, los kacho-e, los bijin-ga y los famosos shun-ga o "imagenes de la primavera" A mi me atraen especialmente los fukei-ga, paisajes de líneas caligráficas y colores de agua. Tambien los bijin-ga, con sus tonos intensos de seda estampada.
3 Agosto 2006 | 09:01 PM